El baile artístico del Evangelio Subversivo

 Por Joel Van Dyke, D.Min.

 

 “Dios no es una broma, nosotros tampoco lo somos”

 Pandillero de América Central en una prisión de la Ciudad de Guatemala

 

            Odilio Guzmán es un hombre con quien me encontré brevemente en un par de ocasiones. Desde entonces, no lo he vuelto ver. Él fue la primera persona que me ilustró una conexión entre el baile y el evangelio. Estaba recién casado, menos de una semana, cuando estrellé el carro de mi esposa en el camión de una compañía mientras iba volando sobre la 5ta avenida en el norte de Filadelfia. Un carro que ella realmente amaba. El verdadero problema fue que ella estaba sentada a mi lado cuando choqué con Odilio. Esa fue la primera vez en mi vida que recibí “esa mirada”, La mirada que aterra a cualquier hombre casado pocas veces en su vida.

 

            El accidente había sido completamente mi culpa. Yo iba apresurado y no pude esperar para que él terminara de hacer un giro en medio de la calle. Yo salté del carro en un intento de salvar mi pellejo frente a mi recién casada esposa, acusando furicamente a Odilio por tratar de hacer un cruce estúpido en medio de una calle tan transitada. Ni mi actitud ni mi lenguaje estaban siquiera por un poco sacudiendo al hombre. Después de todo, yo era un graduado de seminario y ministro ordenado. Por lo que se veía en el costado del carro de Odilio, él era una persona que se dedicaba a arreglar ventanas para ganarse la vida. Este incidente terminó convirtiéndose en un duelo de hombres acerca de de quién tenía el mejor acercamiento a la esencia del evangelio.

             Odilio estaba tranquilo, calmado y sosegado enfrente de mí. Él simplemente me dio su número de teléfono. Esto fue un acto de gracia. Aún cuando su giro era legalmente cuestionable, el accidente había sido causado por mi impaciencia y descuido. Él me dijo, de una forma muy calmada, que lo podía llamar al siguiente día y que me llevaría para reparar el carro al taller de enderezado y pintura de uno de sus amigos, sin costo alguno. Él no tenía seguro y me pidió de una forma muy calmada que no involucrara a la policía en el incidente.

             Regresé al carro sintiéndome en alguna forma vindicado por la oferta que me había hecho para pagar el daño. Un hecho, que no hizo ningún impacto en mi esposa. Lo llamé al día siguiente, como se había acordado, y encontramos en un taller cercano a la escena del accidente. Él me guió al taller de reparaciones de su amigo. Sobre la entrada, en el área de recepción, encontramos a una mujer que estaba sentada un escritorio viejo y mal cuidado. Ella se miraba feliz de ver a Odilio pero se miraba que había pasado un tiempo para tratar de encubrir lo que parecía una “tristeza del alma”. Al ver eso, parecía que Odilio había olvidado todo lo concerniente a la reparación del carro. En vez de eso, puso su mano sobre el hombro y le preguntó: “¿Qué te pasa Marisol? No veo gozo en ti el día de hoy”. Ella respondió con su mirada fija en el suelo diciendo: “bueno…Odilio, Es el baile. Fui a bailar otra vez anoche. No puedo dejar de bailar aún cuando se que es malo”.

             Fue entonces cuando “el arregla ventanas” sin saberlo enseñó al “pastor ordenado” mediante un acto de un evangelio escandalosamente subversivo. Una sonrisa muy gentil iluminó su cara, y con una voz muy sabe le dijo: “Marisol, ¿Quién te dijo que tienes que dejar de bailar? El baile no es tu problema sino que son los compañeros que escoges los que te están arruinando. El mundo quiere ser tu pareja de baile en la vida, pero todo lo que te puede dar a la mañana siguiente cuando te despiertas es culpa y vergüenza. ¡Oye!, lo que necesitas considerar es un cambio de pareja. Suelta la mano del mundo y agarra la mano que Jesús te está extendiendo. Él quiere bailar por la vida contigo, y créeme, la vida con tu mano en la suya es bailar como nunca siquiera te has imaginado.

             Mientras miraba este pequeño drama del evangelio subversivo desarrollándose frente a mí, me sentí como si hubiera sido conecta a un dunk tank de convicción por un humilde niño pequeño en un festival callejero. ¿Cómo había podido ser tan arrogante y egocéntrico? ¿Cómo era que yo no sabía bailar con Jesús? ¿Por qué tuvo que sucederme un accidente con un “arregla ventanas” para que me encontrara en una posición de aprendizaje ante algo tan profundo y hermoso?

             Nunca más volví a escuchar o saber de Odilio Guzmán. El carro se arregló. Lo dejé pagar por ello. Seguí con mi vida y él con la suya. Sin embargo, aunque nuestros caminos nunca más se volvieron a cruzar y no sé nada de él después de casi 12 años de nuestra “cita” divinamente programada. Su enseñanza acerca del baile artístico del evangelio subversivo ha volado de regreso a mente (sin contar el sin número de veces que ha aparecido en mi enseñanza y predicación).

             Ahora paso mucho tiempo en las prisiones de América Central con pandilleros activos. Tengo un nuevo grupo de Odilios a mí alrededor. Ellos son expandilleros trabajando juntos en una iniciativa de capellanía en las prisiones de máxima seguridad, dentro de las unidades para pandilleros, en las ciudades de Guatemala. Ellos pasan muchísimas horas a la semana en estos sectores para pandillas, donde los guardias les abren las puertas, pero se rehúsan a entrar con ellos. Lo guardias simplemente cierran las puertas detrás de ellos, lo cual significa que los capellanes interactúan con los prisioneros bajo sus términos y en su tiempo. Esto se hace asumiendo que “Odilio” baila subversivamente el evangelio en una cantidad inimaginable de formas durante estas visitas. Déjenme compartir solo un ejemplo.

             Para poder comprender un poco el contexto, es necesario que entiendas que las pandillas en Centroamérica ven el cristianismo como otra pandilla. Es la única pandilla a quien ellos le permiten estar frente a ellos sin las consecuencias que esto conlleva, siempre y cando estos cristianos sean de los “buenos cristianos”, los reales y transparentes. Adjetivos como el compromiso, dedicación y lealtad son, literalmente, la definición de la borrosa línea entre la vida y la muerte para los pandilleros en Centro América. Si les muestras y vives para ellos con obediencia para la pandilla, en integridad, vivirás, si no seguramente morirás. No hay espacio para otra cosa en sus ojos que un compromiso del 100% y cuando ellos no ven el mismo estilo de vida en el nombre de alguien que dice tener obediencia a Jesucristo (La “pandilla” cristiana). Ellos pierden todo el respeto y confianza en tal persona.

             Eso fue lo que pasó cuando 3 semanas antes los líderes encarcelados de una de las pandillas de la Ciudad de Guatemala decidieron que no iban a permitir a dos de nuestros capellanes entrar. Ellos convocaron a una reunión entre ellos, el líder de los capellanes y yo para plantearnos sus preocupaciones. Ellos sentían que estos dos capellanes no estaban cumpliendo sus expectativas de compromiso, dedicación y lealtad. Ellos tenían serias quejas (una extensa serie de malos entendidos salió a luz). Cuando yo les pregunté si esos dos hombres podrían tener una segunda oportunidad ellos enfáticamente dijeron ¡¡¡NO!!! Desde el sobre poblado interior de una celda, uno de los líderes se convirtió en la persona que hablaba por los demás. Me bombardeó con una serie de preguntas incisivas. Aparentemente yo había contestado satisfactoriamente y luego él me explicó la razón par las preguntas. El me dijo: “mirá, Joel, Dios no es una broma, nosotros tampoco lo somos”. Él hizo una pausa después de plantear esta afirmación para dar un tiempo de procesar esto en mi cabeza y corazón. Luego, el repitió una vez más de forma lenta y clara: “Dios no es una broma, tampoco nosotros”.

             Después de cómo una hora realmente pude captar la profundidad del punto que el esta haciendo. Nunca me imaginé que en menos de cuatro días el país entero entendería lo que el quiso decir de una forma tan horrible. En las instalaciones de otra prisión en Guatemala, que alberga internos de la misma pandilla, un empleado del sistema estaba tratando mal y ridiculizando a los prisioneros desde la parte de afuera de sus celdas. Eventualmente, los pandilleros lo arrastraron hasta su bloque de celdas e inmediatamente se hicieron cargo del asunto. Permitieron a algunos de los guardas salir con vida (después de una severa golpiza) pero el empleado en cuestión, no fue tan afortunado. Lo decapitaron después de haber sacado sus ojos y abierto su pecho. El incidente ocasionó la impresión de una terrorífica primera plana a la mañana siguiente. Las palabras que yo había escuchado cuatro días antes en una prisión diferente asaltaron mi mente mientras leía la historia “Dios no es una broma, nosotros tampoco lo somos”. Te estoy introduciendo al mundo donde la Estrategia de Transformación está apoyando capellanes de pandilleros para que entren e intenten “bailar” cada semana.

             ¿Cómo se puede bailar con el evangelio en lugares tan difíciles como las unidades de máxima seguridad para pandillas en las prisiones de América Central? Los capellanes en la Ciudad de Guatemala me están enseñando que este baile sólo se puede hacer de forma subversiva. No se permiten llamados al altar cuando se trabaja con pandilleros activos, ni se permite hacer referencia directa a la necesidad de “tomar una decisión por Jesús”. En el corazón del asunto, en tales circunstancias uno de abrazar el hecho de que el evangelio de Dios es subversivo por naturaleza (1 Corintios 1:18-25, 26-31) y que debe bailarse de una forma artística.

             Cuando nosotros testificamos el Reino de Dios. Estamos siendo subversivos porque estamos señalando una realidad (El Reino) en la cara de los poderes dominantes de las tinieblas que gobiernan el mundo. Estamos anunciando un reino completamente alterno. Este no es el reino de los EE.UU. o el de los sandinistas, o el de cualquier otra cosmovisión o perspectiva limitada, sino que es el Reino de Los Cielos. Estamos anunciando el Cielo en la Tierra. En la Oración del Señor hemos sido enseñados a decir “venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Esa es una oración subversiva.

             La otra razón por la cual es subversivo, es que somos invitados a no temer ante la muerte desde que hemos creído en el poder de la Resurrección. No debemos temerle a la muerte para nada. Así que este es el no temer ante la muerte y la fortaleza feroz ante los poderes e las tinieblas. Sin embargo, la clave se encuentra en como ese coraje y bravura se bailan. La efectividad a largo plazo de los capellanes depende, en una gran parte, en no ser reconocidos por quienes son realmente. Si los pandilleros se dan cuenta que los capellanes creen que su forma de vida está condenada a la destrucción, y que otro reino es siendo formado en secreto para tomar ese lugar, ellos no se sentirían a gusto para nada. Si ellos supieran lo que los capellanes están haciendo realmente y la diferencia que están haciendo, ellos se negarían a dejarlos entrar en su “cuarto de vida” dentro de las celdas. Sin embargo, en el núcleo de su trabajo los capellanes están minando el reino de la pandilla y siendo testigos del Reino de Dios. Por lo tanto, lentamente y de forma segura están ayudándolos a convertirse en lo que Dios quiere que sean, usando el baile artístico del evangelio subversivo.

             De acuerdo a Eugene Petersen, la metodología del Evangelio subversivo incluye cosas como “la verdad-dicha y el amor-hecho, oración y parábolas”, y podría atreverme a agregar—¿Baile artístico? Tal vez esta es la mejor forma de explicar una invitación que he recibido. He sido invitado a asistir a un evento especial en la misma prisión arriba mencionada en la historia. Este será un evento dentro de la prisión en el cual los pandilleros activos estarán haciendo su segunda donación para niños necesitados en un orfanato. Ellos es han ganado el privilegio de hacer artesanías para las cuales los capellanes proveen los materiales y luego ayudan a vender. Cada pocos meses, con las ganancias escogen un orfanato que quieren ayudar con una donación. Ya hace varios meses, Q. 5000 ($650) fueron dados a un ministerio que trabaja con niños marginados en la Zona 5 de la ciudad. Ahora, ellos están listos para poder hacer una segunda donación. Se proyecta que tal donación va a ser del doble.

             Mi familia y yo hemos sido invitados a presenciar los efectos del baile artístico de algunos valientes capellanes. Vamos a estar sentados justo enfrente de un hermoso mural de la historia del hijo pródigo pintado sobre las paredes del bloque de celdas. El mural lo pintó una artista cristiana a petición de los pandilleros—cristianos que han estado bailando artísticamente el evangelio subversivo en medio de ellos. Vamos a estar ahí sentados en frente de ese mural mientras asesinos encarcelados hacen una donación a los niños necesitados. El baile continúa...

 

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